Nuestras Marcas

Pulseras Albanu proveedor oficial de la Casa Real de Mónaco

Casa fundada en 1928 por René Albanu, situada en el Principado de Mónaco desde 1937 Albanu anclado su reputación en torno a un producto estrella, el pelo de un elefante es actividad empresarial de la familia en el cual Albanu se centran en la fabricación y distribución de joyería tradicional, que combina materiales naturales y metales nobles como el oro y le permite más allá de la moda, diseño y fabricación de productos para hombres y mujeres en búsqueda de la excelencia y la diferencia.
Cada pieza presenta materiales raros como cuerno de búfalo y toro, la jirafa de crin, complementando el producto exclusivo de la casa que es el pelo de elefante.
Todas las creaciones son minuciosamente trabajadas a mano.
La Maison Albanu estrictamente respeta todos los tratados de protección de la vida silvestre participando a W.W.F.
Con más de 80 años de experiencia, Albanu un nuevo capítulo en su historia y se mantiene fiel a dos valores esenciales:
Su cultura de la mano "Hecho en Mónaco"
Su voluntad de garantizar al consumidor la trazabilidad completa de los materiales de valor utilizados en cada una de sus creaciones.

Poiray Paris

1975
Creación de la casa
Situada entre los gigantes de la plaza Vendôme, sus inicios estuvieron marcados por su impertinencia y sus posturas audaces. Joven, refinada y dotada de un carácter bien aguerrido bajo una elegante reserva, Poiray transforma ligeramente la joyería tradicional.
Femenino,
chic y urbano

Su estilo se afirma entre las formas sólidas y opulentas, las líneas puras y la elegancia risueña. Los corazones, las trenzas, las volutas, las mediacañas, los motivos en filigrana y la inspiración Art déco son los principales temas que alimentan las colecciones e ilustran el espíritu Poiray.
Refinamiento y elegancia
La utilización de piedras finas talladas como cabujón marca la historia de la casa con una huella indeleble. Poiray combina formas sólidas y audaces con la suavidad del oro rosa y la plenitud de las curvas. Los ángulos siempre están suavizados y ninguna aspereza ofende la vista.
“ Poiray seduce a todas las generaciones, y transmite el chic parisino. ”
1985
El nacimiento del reloj Poiray.
« Ma Première » revoluciona los estilos relojeros con una pulsera intercambiable de tremenda elegancia y sumamente fácil de usar. Su diseño refinado, femenino y ligero, y las mediacañas entrelazadas que enmarcan una caja rectangular siguen siendo la garantía de su aspecto tan identificable como inimitable.
Hoy
Bajo el impulso de esta nueva energía, Poiray redescubre la elegancia innata de sus primeras colecciones y la Casa está ahora lista para reconquistar a las mujeres de hoy.

Manufacture Pequignet

En realidad, la relojería era francesa hasta la revocación del Edicto de Nantes en 1685, cuando dos mil hugonotes, relojeros del rey, abandonaron Francia. Durante los siglos XIX y XX, la Relojería era patrimonio del Jura, una región con una parte suiza y una parte francesa.

Nadie pone en duda que en los valles suizos se ha gestado la mayor parte de la alta relojería actual. Sin embargo la concentración durante el siglo XIX de la industria relojera en el país helvético se ha debido en una parte a los problemas políticos y religiosos de finales del siglo XVIII. Especialmente durante la revolución francesa, no pocos relojeros afincados en Francia tuvieron que emigrar a otros lugares para poder seguir ejerciendo su profesión. Sin ir más lejos, Abraham Louis Breguet, nacido en Neuchâtel, se formó y desarrolló como relojero en la Francia de finales del XVIII principios del XIX. Suiza fue el país que acogió a la mayoría de ellos.
La introducción del cuarzo en 1970-1975 barrió a toda la relojería mecánica francesa. No obstante y curiosamente, Francia conservó un alma relojera: 17.000 franceses fronterizos forman el mayor batallón de los relojeros denominados “completos”, los famosos especialistas en relojes mecánicos. Francia cuenta con el mayor número de institutos relojeros e imparte la formación con más prestigio del mundo. Paradójicamente, desde la desaparición de LIP en el año 75, ya no existía ningún movimiento mecánico francés de manufactura. Francia conservaba su alma relojera aunque sin encarnación ni manufactura.

Los valles del Jura atesoran gran parte de la historia de la relojería. Pueblos como como Le Locle o La Chaux-de-Fonds, situados en el Jura suizo, forman parte de la filosofía y de la esencia relojera. El pequeño pueblo francés de Morteau está apenas a 20 kilómetros de La Chaux-de-Fonds y a la mitad de Locle. También allí se palpa en el ambiente el saber relojero de la mano de la manufactura Pequignet que es un claro y firme exponente de la herencia francesa en la alta relojería.

Acerca de Pequignet

Fundada en 1973 por Emile Pequignet, los talleres de Morteau han querido ser una muestra que las montañas del Jura no entienden de fronteras y que son en sí mismas depositarias del saber hacer relojero.

En 2004 la firma cambia de rumbo tras ser adquirida por Didier Leibundgut que tiene como meta hacer de Pequignet una gran marca francesa de alta relojería.

Pequignet es una marca de lujo auténtico que perpetúa la maestría relojera. Galardonada hasta en cinco ocasiones con el primer premio Cadran d’Or en París por sus modelos Cameleone, Sorella y Moorea, Pequignet es conocida principalmente por sus colecciones femeninas, admiradas en todo el mundo por su creatividad y por su belleza intemporal.

En 2006 Pequignet inaugura su laboratorio interno de Alta Relojería equipado con tecnologías de última generación y que cuenta con ingenieros relojeros de gran talento.

En 2010 y 2011, la marca instala sus talleres de manufactura y presenta las colecciones del Calibre Royal. Así nace una manufactura de Alta Relojería francesa que convierte a la flor de lis Royal en su símbolo.

En 2012, a pesar de un gran éxito, Pequignet pasa por un año difícil. Dos inversores privados compran la empresa preservando la independencia de la firma. Laurent Katz se convierte en el nuevo presidente de la empresa y dirige Pequignet hacia un nuevo renacimiento.
El Calibre Royal

El diseño, el prototipo, el control y el ensamblaje del Calibre Royal se han llevado a cabo íntegramente en el laboratorio de Alta Relojería Pequignet en Morteau, Francia. Su realización ha requerido de 279 planos industriales, 318 componentes, de los cuales 316 se han dibujado sobre plano en el laboratorio Pequignet, 150 herramientas o matrices de fabricación de componentes, más de 20.000 cotas, etc…

Dotado de 9 patentes internacionales, el Calibre Royal de Pequignet Manufacture es una auténtica obra maestra de innovación!

Se trata de un calibre de poco más de 31 milímetros de diámetro (13 ¾ líneas) y un grosor de 5,88. Su sistema de remonte automático lo proporciona un rotor excéntrico que permite la carga en ambos sentidos de giro. El conjunto volante espiral oscila a una frecuencia de 3 Hz, es decir, realiza 21.600 alternancias por hora. Bajo demanda puede incorporar un espiral con curva terminal tipo Breguet. El sistema de protección de los pivotes del eje del volante es de tipo Incabloc. La regulación de la variación de marcha se realiza mediante tornillos de compensación sujetos en la llanta del volante. Éste dispone de tres brazos y su puente de sujeción es transversal, con dos puntos de apoyo, lo que mejora su estabilidad y la resistencia a los golpes. Está equipado con un barrilete de grandes dimensiones que le proporcionarían hasta una reserva de marcha calculada de 100 horas. El diseño del calibre es de tipo integrado, todas las complicaciones están incorporadas en la platina base. En total, está formado por 318 piezas, todas ellas realizadas en los talleres de la manufactura en Morteau,

El Calibre Royal, facilita las labores de mantenimiento ya que se puede acceder tanto al escape, al barrilete y al sistema de remonte automático de forma independiente y por separado en cada uno de los tres órganos.

 

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